Vivir en un lugar donde el horizonte se enmarca entre soledad y árboles ,y un cielo donde todas las noches se alza el telón y el show comienza, nada comparable al brillo único de las estrellas , al camino de la galaxia o ser guiado solo por la luz de la luna..
Me críe imaginando montañas rusas, sentí el fracaso una y otra vez tratando de volar los barriletes que yo misma había diseñado, camine horas entre los árboles buscando no se que, corrí hasta el cansancio, me ensucie con barro, despedí a mis mascotas con el entierro que merecían, decore árboles con adornos navideños imaginarios, aprendí a andar en bicicleta y también me caí..
Corrí, imaginé, inventé, soñé, no había limites, solo aire de libertad..
Foto tomada en el campo de mi abuela ’70..

